Mi hijo sufre acoso escolar: ¿qué hago?
Acoso y conflicto no son lo mismo: en el acoso hay desequilibrio de poder, repetición e intención. La diferencia importa porque un conflicto pueden resolverlo los niños y el acoso requiere intervención adulta. El primer paso es escuchar sin interrumpir y medir la propia reacción: una muestra desmedida de enfado es lo que hace que los niños dejen de contarlo. Después: un registro concreto, una comunicación escrita y fechada al centro, y seguimiento. Decirle que devuelva el golpe no funciona.
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El rechazo escolar no tiene una sola causa y la respuesta correcta depende de cuál sea. Se distinguen cuatro: ansiedad de separación, dificultad social (no encuentra su lugar en clase o hay acoso), dificultad académica y una causa física. Una regla vale para las cuatro: cuanto más dura la evitación, más difícil es la vuelta, así que el objetivo es asistir de alguna forma, no un día perfecto. Un plan de retorno gradual acordado con el colegio funciona claramente mejor que esperar en casa.
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Escuela y amistad
No querer ir, hacer amigos, acoso escolar y deberes.